Djerba es una ciudad insular,  de las más bellas y antiguas de Túnez. Su creación se remonta a la época antigua, durante el Imperio Cartaginés, quien la nombró Meninx, lo que significa “falta de agua”. Aun así, la región se convirtió en uno de los puntos neurálgicos en el comercio que provenía de las rutas de Europa hacia el continente africano.

Quien visite Túnez, no debe dejar de conocer esta hermosa ciudad, ya que es un destino turístico muy preciado, puesto que posee un clima ideal que nunca desciende a más de 20 grados durante las temporadas altas.

Su capital administrativa, llamada Hount-Souk, es un sitio que reúne a cientos de visitantes diariamente, que arriban a su suelo para visitar los centros comerciales y los bares. Sus calles son angostas y pintorescas, y combinan en perfecta armonía un estilo francés con reminiscencias árabes. La región es también conocida como “la ciudad de las cien Mezquitas”, ya que abundan a lo largo de su territorio numerosos santuarios que datan de épocas pasadas, pero que aún conservan intacto el espíritu musulmán.

Una de las prácticas turísticas que se han puesto muy en boga en Djebara en los últimos años, es el turismo rural, ya que en las zonas de cultivo, un poco más alejadas de la costa, hay una amplia disponibilidad de fincas y casas ambientadas especialmente para recibir a los viajeros.

Un paseo muy original e impactante, es la visita al interior de la isla, sitio que fue poblado por una secta musulmana llamada Ibaditas o abadíes, quienes levantaron sus mezquitas a modo de pequeños fuertes con formas geométricas. Sin dudas que Túnez ofrece innumerables lugares para conocer y disfrutar a pleno de los encantos naturales de la región, ya sean sus playas, la pureza del mar Mediterráneo, los edificios históricos o los cultivos. Es por eso que quien viaje al país africano, no debe dejar de visitar Djebar.

Más info de cómo viajar a Túnez